Cómo escribir acerca de nuestras emociones

Mostrar una emoción es a veces un poco más fácil decirlo que hacerlo. ¿Por dónde empiezas? Si tienes problemas, puedes auxiliarte de los siguientes consejos:

Mostrar una emoción es a veces un poco más fácil decirlo que hacerlo. ¿Por dónde empiezas? Si tienes problemas, puedes auxiliarte de los siguientes consejos:

Identifica la emoción que estás tratando de mostrar. Según Paul Eckman (1972), existen seis emociones básicas que son universales para todos los seres humanos sin importar la cultura o el contexto social: miedo, asco, enfado, sorpresa, felicidad y tristeza. Sin embargo, este mismo autor hizo una revisión de su propuesta y realizó una ampliación en 1999 para añadir: vergüenza, la excitación, el desprecio, la vergüenza, el orgullo, la satisfacción y la diversión.

Luego de este primer acercamiento nos damos cuenta que esta propuesta limitante ya que, como bien sabemos, los seres humanos no somos tan simples de catalogar y etiquetar; las emociones pueden estar mezcladas e incluso, si se presentan al mismo tiempo, manifestar intensidad diferente. De cualquier forma, lo que debemos lograr en este paso es guiarnos con alguna herramienta para identificar lo más fielmente la remoción que experimentamos. Una recomendación sería utilizar la “rueda de las emociones” de Plutchik:

Escribe algunas palabras asociadas/rasgos comunes de esa emoción. La idea es desarrollar una lista de palabras relacionadas o descriptores de una emoción. Querrás aprovechar tu experiencia para entender cómo exactamente esa emoción te afecta. Para el miedo, eso podría significar sentir frío, aumento del ritmo cardíaco, palmas húmedas, picazón, sensación de sobresalto, hiperventilación, etc.

Algunos escritores creen que la mejor manera de expresar sus ideas en papel es comenzar con una representación oral. Puedes intentar dictar o narrar en un dispositivo de grabación o programa de software como Dragon para escuchar lo que está diciendo y luego proceder a escribir o hacer que el software lo haga por ti. Lo que produzca aún requerirá su edición y revisión, pero te ayudará a encontrar las palabras para relacionar con la emoción que has identificado.

Editar constantemente. Esto no es nada nuevo y se aplica a todos nuestros proceso de redacción, no necesariamente cuando se implican emociones. Los escritores revisan lo que han escrito todo el tiempo. Algunos se alejan de su trabajo y regresan después de un lapso de tiempo, para verlo con un enfoque nuevo. Otros lo entregan a una segunda parte que puede dar una revisión objetiva. Independientemente del método, rara vez se publica algo poco después de que se escribe.

Expresarse en forma escrita no es fácil. Incluso los más grandes escritores pasados y presentes tienen sus frustraciones. Aprender a comprender que la escritura es un proceso, que siempre cambia y se mueve, un ser vivo es de alguna manera, es entender que es la forma de comunicación que nos representa cuando no estamos allí para ser nosotros mismos. Encuentra las palabras correctas hasta que menos es más, se convierte en tu mantra.

Expresiones de amor en la escritura

Ciertamente dentro de los sentimientos que llegamos a experimentar, aquellos de dolor y tristeza son los que muchas veces menos podemos expresar y más necesitan ser plasmados en líneas. Sin embargo, aquellos de amor, cariño, felicidad, también deberían ser escritos para ayudarnos a manifestarlos a nuestros seres queridos.

Recalco que al momento de ponerte frente a la hoja en blanco, no deberías ponerte como objetivo el obtener un texto “extraordinario” en cuanto a calidad literaria. Lo que debes proyectar es plasmar tus sentimientos experimentando con frases y palabras que reflejen aquello que llevas dentro. Te darás cuenta que en cierto punto, aquella frase que salió de la nada resulta contundente y convincente para ti mismo. Al releer tu texto entrarás en el proceso de reflexión que te permitirá entender mejor por lo que estás pasando.

Para que te animes a escribir sobre tu propia vida, te comparto un ejercicio de mi autoría. A mí me sirvió mucho para expresar mejor la felicidad que siento al estar junto a mi persona amada.

Contigo brota el sonido de los oídos

Autor: O. Elizalde

Se elevan gotas de ternura

De la tierra al cielo,

Suben bellas espumas

De dos chicos dulces y guerreros.

Porque cuando están juntos y hablan,

brota el sonido de los oídos

Y las bocas escuchan

Y aguardan como lindos nidos.

Dos muchachos juntan sus bocas

Ya sea en la calle o la plazuela

Se besan y el viento resopla

Mientras al mudo se revela

El nacimiento de un nuevo amor

De un amor que siempre será igual y diferente a los demás. Porque así como disfruto recorrer la calle de Copenhague a tu lado, aprecio las tardes desenfadas en tu casa. Al fin y al cabo los nidos se juntan porque siguen el llamado del corazón. Sí, veo con el alma y toco tu cuerpo con la mente, así todo es diferente a como me enseñaron que es el amor. Aquí no veo hombre o mujer, sino un intenso fulgor que me serena con la intensidad de sus brasas.

Cálidas, Cáusticas, Ávidas

Sinápticas, que encienden y apagan mi cerebro a voluntad.

Bien me enseñaste que

Amor es amor

Por eso te llamo

Hermoso cariño mío,

ven

Necesito más de tu fuego abrasador

 

 

Si da, mueres

A finales de la década de los 70, un huésped silencioso comenzó a destruir miles de vidas, principalmente de hombres que tenían sexo con otros hombres. A principios de los 80, ese virus adquirió nombre: Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

De pronto, ese virus comenzó a propagarse en todo el mundo.  En México, el virus llegó a principios de la década de los 80, y como en otros casos, atacó principalmente  a hombres homosexuales. “Es un castigo divino”, decían los conservadores.

Por mucho tiempo fue así. Hasta que hombres y mujeres valientes pusieron todo su esfuerzo para desmitificar el VIH/Sida y así enfrentar el estigma de ser portador.

En su momento, los portadores vivían poco tiempo. Actualmente, aquellos que siguen las instrucciones médicas, pueden tener una vida plena. Quizás no siempre estarán felices, pero al menos podrán respirar.

Muchos prefieren callar que son portadores. Otros más, los más consientes y valientes, salen del closet y se asumen como portadores. Y sí, puede ser difícil asumirlo; por ello, la escritura también puede ser una forma de terapia que permite liberar todo ese sentimiento, ya sea de culpa   o de odio.

Si aún no eres portado, cuídate. El VIH mata, discapacita, enloquece, paraliza. Y no se trata de decir ‘no tengas relaciones sexuales’. Ten las que quieras, pero siempre con condón. Práctica el sexo seguro. Hazlo por ti.

Si da, mueres

Ayer me dejé llevar,

nos dejamos llevar sin ningún temor.

Sin amor.

Hoy me hallo tendido en ese lugar,

un lugar blando y cómodo.

¡Qué cómodo!

Mi cara está empapada de lluvia.

Lágrimas de todos mis seres queridos

Mi madre no llora mi muerte,

ella llora que mi castigo llegó a su fin.

Mi cuerpo, mi cuerpo está todo picoteado,

todo mi cuerpo está analizado.

Fue analizado y picoteado por esos gusanos

que no comen carne contaminada,

que no bebe sangre infectada.

No, esos gusanos no ayudan,

exprimen y acaban con todo.

Acabaron con mi vida en lugar de salvarme.

Esos gusanos que dijeron que solo fue la enfermedad.

Pero no fue cierto.

Mi alma vaga,

divaga por todas las calles que recorrí y viví.

Ve rostros, tristeza, llanto.

Ve el rostro de mi madre marcado por la vida,

ve los ojos de mi padre, esos ojos que no cerraron

de noche ni de día, solo para darnos todo lo que pedíamos

y que yo desaproveché.

Se oye unas risas,

risas de personas que en vida me denigraron.

“No se acerquen a él, los contagiará”, decía.

¡Qué ignorantes!

Hoy descanso, sí.

Pero nadie sabe qué tanto sufrí.

Rechazo, insultos, golpes.

Quizás, así sí gane un lugar en el cielo

después de todo, ya pagué

lo que muchos describieron como una vida

de excesos y depravaciones.

El poder sanador de la escritura expresiva

La escritura expresiva proporciona una forma segura de purgar la experiencia emocional de uno sin ningún riesgo de un impacto negativo de la respuesta inapropiada del otro.

Las experiencias estresantes y traumáticas son compañeros constantes de los seres humanos, esto ha sido plasmado en innumerables obras artísticas como poemas y canciones. En gran medida, la calidad de la vida humana depende de su capacidad para hacer frente a las diversas adversidades que enfrentan. Es natural para los seres humanos compartir sus emociones con los demás, esperando apoyo y alivio de la carga emocional; al fin y al cabo, frecuentemente contamos nuestros malestares a familiares y amigos de confianza.

Una de las ideas dominantes al respecto respalda la opinión de que la confrontación y el procesamiento cognitivo de la experiencia emocional subjetiva relacionada con el trauma son beneficiosos para la salud (Foa y Kozak, 1986). En contraste, los investigadores muestran que la supresión, la represión y la negación del procesamiento emocional tienen un impacto negativo en la salud mental y física.

En ese sentido, las terapias de exposición, especialmente hablar con otras personas (hablar de cura), han sido muy populares a lo largo de la historia. Sigmund Freud introdujo el concepto de catarsis (expresión de emociones de una manera socialmente apropiada) como una forma de terapia basada en la idea de curar los bloqueos emocionales al hablar sin inhibiciones. Así pues, es posible que el acto de describir el dolor emocional provoque una transformación e incluso prospere.

La escritura expresiva proporciona una forma segura de purgar la experiencia emocional de uno sin ningún riesgo de un impacto negativo de la respuesta inapropiada del otro.

Los beneficios de la expresión emocional no se limitan a la expresión verbal. Investigaciones han demostrado que alentar a las personas a escribir sus pensamientos y sentimientos sobre eventos traumáticos pasados ​​produce una mejor salud mental y física (Lepore y Smyth, 2002; Smyth y Pennebaker, 2001; Pennebaker, 1990). Esto ha sido denominado escritura expresiva la cual se define como el proceso de expresar sus sentimientos, pensamientos y experiencias en palabras escritas (Pennebaker y Beall, 1986).

La escritura expresiva proporciona una forma segura de purgar la experiencia emocional de uno sin ningún riesgo de un impacto negativo de la respuesta inapropiada del otro. Asimismo, esta dinámica brinda la oportunidad de un mayor procesamiento cognitivo e integración de la experiencia traumática en la memoria, con lo cual conduce a una mayor conciencia emocional y fomenta una mejor regulación de la emoción.

female hands with pen writing on notebook on grass outside

Aunque el mecanismo exacto por el cual la escritura expresiva afecta la salud aún no está claro, se han propuesto muchas explicaciones posibles. Una de ellas implica que la expresión o divulgación a través de la escritura no conlleva el riesgo de rechazo social y, por lo tanto, debería disminuir gradualmente el estrés, la carga emocional y el riesgo de enfermedades psicosomáticas (Pennebaker, 1993).

Los beneficios de la escritura expresiva también se explicaron en términos de procesamiento cognitivo. La escritura expresiva convierte emociones e imágenes en palabras y, en consecuencia, cambia el pensamiento y la percepción de la experiencia emocional. Ehlers, Hackmann y Michael (2004) en su teoría cognitiva del procesamiento del trauma sugirieron que volver a experimentar y verbalizar los pensamientos y recuerdos relacionados con la experiencia puede llevar a la elaboración e integración de la experiencia traumática en la memoria autobiográfica consciente. Las inhibiciones y las intrusiones desagradables pueden disminuir o cesar como resultado.

[…] la expresión o divulgación a través de la escritura no conlleva el riesgo de rechazo social y, por lo tanto, debería disminuir gradualmente el estrés y la carga emocional […]

En ese sentido, la escritura expresiva tiene un gran potencial por su impacto positivo en la salud al aliviar las inhibiciones emocionales y el estrés del sistema psicosomático. También brinda oportunidades para una mejor integración de la experiencia emocional en la memoria y, en consecuencia, ayuda en el desarrollo de esquemas adaptativos relacionados con el yo, los demás y el mundo.

Referencias

Ehlers A, Hackmann A & Michael T (2004) Intrusive reexperiencing in post-traumatic stress disorder: phenomenology, theory, and therapy. Memory 12 403–15.

Foa E & Kozak M (1986) Emotional processing of fear: exposure to corrective information. Psychological Bulletin 99 20–35.

Lepore SJ & Smyth JM (Eds) (2002) The Writing Cure: How expressive writing promotes health and emotional well-being. Washington, DC: American Psychological Association.

Pennebaker, J. W., & Beall, S. K. (1986). Confronting a traumatic event: Toward an understanding of inhibition and disease. Journal of Abnormal Psychology, 95, 274–281.

Pennebaker JW (1990) Opening Up: The healing power of confiding in others. New York, NY: William Morrow.

Pennebaker JW (1993) Putting stress into words: health, linguistic, and therapeutic implications. Behaviour Research and Therapy 31 539–48.

Smyth JM & Pennebaker JW (2001) What are the health effects of disclosure? In: A Baum, TA Revenson & JE Singer (Eds) Handbook of Health Psychology. Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum.