Stonewall… A 50 años del inicio de la lucha por el derecho a ser

Para llegar a lo que hoy viven los jóvenes LGBT tuvo que suceder un evento que fue trascendental en la historia del movimiento homosexual: la rebelión de Stonewall

Junio es el mes del Orgullo LGBT+, hay eventos, exposiciones, conferencias, fiestas… y todo culmina con la marcha del Orgullo que se celebra el último sábado de junio. En México, recorre desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo capitalino. Sin embargo, para llegar a esto tuvo que suceder un evento que fue trascendental en la historia del movimiento homosexual.

Para hablar de ese momento que marcó un hito en la historia nos tenemos que remontar a 1969, cuando el bailar con un alguien  del mismo sexo todavía era ilegal… y la homosexualidad aún se consideraba un “desorden mental”.

Era la madrugada del 28 de junio de 1969, un bar frecuentado por homosexuales conocido como The Stonewall Inn, en Nueva York, se convirtió en el escenario que marcó el despegue de la lucha por los derechos de la comunidad LGBT+.

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El inicio del movimiento por los derechos LGBT+ tuvieron como protagonistas a  transexuales negras y latinas. Fotos: Archivo

¿Qué tenía de especial Stonewall?  

Stonewall era el único bar para personas LGBT en el que se les permitía bailar.  Un portero permitía la entrada a la clientela después de ser inspeccionados a través de una mirilla. El ambiente era oscuro y si se detectaba la presencia de algún policía se encendían las luces normales para indicar que nadie se tocara, ni se besara. Jóvenes, mayores, negros, blancos, hispanos abarrotaban el bar gay más popular de la ciudad.

En aquel año era habitual que la policía hiciera redadas y registros alegando que el bar carecía de licencia para vender licores. Redadas tempraneras para que después el negocio —ubicado en Christopher Street—  pudiera seguir. Eso sí, quienes usaban ropa del sexo opuesto eran detenidos.

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La madrugada del 28 de junio, los habituales del bar Stonewall decidieron no soportar lo que ellos consideraban una humillación sistemática

¿Cómo empezó todo?

Sin embargo, la madrugada del 28 de junio, los habituales del bar decidieron no soportar lo que ellos consideraban una humillación sistemática.  Pasada la 1:20 de la mañana, seis agentes de la policía entraron en el local para una redada que parecía iba a transcurrir con normalidad, que entregarían su documentación a los agentes y se irían del bar sin resistencia, como hasta entonces. Pero aquella vez no. La gente se negó a identificarse y rechazó categóricamente irse. Comenzó la confusión y la tensión.

Los travestidos se negaron a ser arrestados y el resto se negó a identificarse, así que la policía decidió llevarse a todo el mundo a la comisaría. Las patrullas tardaban y a muchos clientes se les dejó en libertad, pero no despejaron el lugar. Al contrario, se fue congregando una muchedumbre en la calle que fácilmente superaba el millar cuando llegaron los refuerzos policiales.

El trato a una joven, que la acababan de sacar del Stonewall Inn y se la llevaban detenida, desató la ira de la muchedumbre, que lanzó ladrillos y trató de volcar el furgón policial. Al grito del recién acuñado “Gay Power” (Poder gay), los clientes del Stonewall se defendieron, arremetieron contra la opresión. En algún momento se llegó a escuchar la canción de Pete Seeger, “We shall overcome” (Venceremos).

Aquella noche imperó la violencia policial, pistolas desenfundadas, adoquines, furgones, travestis luchando furiosamente.  Los incidentes continuaron durante toda la semana y en calles aledañas a Christopher Street.  El inicio del movimiento por los derechos LGBT+ tuvieron como protagonistas a  transexuales negras y latinas, como Marsha P. Johnson o Sylvia Rivera. La lucha fue imparable y así sigue siendo: Imparable y pa’delante.

¿Qué paso después?

Un año después de lo acontecido en Stonewall, el 28 de junio de 1970, “miles de personas”, tal y como recogió The New York Times, marcharon desde Christopher Street hasta Central Park en lo que se consideró la primera marcha del Orgullo Gay de la historia. También se recorrieron las calles en ciudades como Los Ángeles y Chicago.

Durante los dos años siguientes se sumaron a la fiesta Boston, Dallas, Londres, París, Berlín Oeste, Estocolmo, Miami, Filadelfia o Atlanta, entre otras. Además, en 1972 había grupos LGTB en cada ciudad importante estadounidense, según cuenta el historiador Barry Adam en su libro The Rise of a Gay and Lesbian Movement.

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Un año después de lo acontecido en Stonewall, el 28 de junio de 1970, se realizaría la primera marcha del Orgullo LGBT+

Desde entonces, la comunidad LGBT+ ha ido escribiendo su historia, peleando por sus derechos y libertades todavía en disputa.  Y aunque aún queda mucho camino por recorrer, el arcoiris sigue pintando calles, edificios, corazones y ciudades de dignidad y diversidad.

La lucha sigue, sigue…

Voces en Tinta, la librería que saca los libros del clóset

¿Buscas un libro sobre diversidad sexual? Hay un lugar donde seguro lo encuentras: Voces en Tinta. Se trata de una librería [también cafetería y centro cultural] ubicada en plena Zona Rosa. En donde todos son bienvenidos.

¿Buscas un libro sobre diversidad sexual? Hay un lugar donde seguro lo encuentras:  Voces en Tinta. Se trata de una librería [también cafetería y centro cultural] ubicada en plena Zona Rosa. En donde todos son bienvenidos.

Libros sobre homosexualidad, el cómo salir del clóset. Sobre la bisexualidad; también los hay para entender el fenómeno Queer. Otros más especializados. Crónicas. Ensayos. Novelas. Obras feministas y otras más sobre el amor.

Todos esos,  y más, podrás encontrar en Voces en Tinta, la librería que desde hace más de siete años se ha dedicado a sacar los libros del clóset. En sus estantes, además de que hallarás obras de novedad, podrás encontrar libros que no solo abordan la temática LGBT, sino que son escritos por miembros de esta comunidad.

Esta librería, ubicada en Niza 23A, en Zona Rosa,  cuenta con servicio de cafetería, talleres, presentaciones de libros, música, poesía, video-debates. En sus instalaciones se realizan reuniones de distintos grupos, como el de “OpciónBi”, “Milk Sero+” y “Prometeo”. Puedes aprender a pintar con acuarelas o sobre emprendimiento.  

Bertha de la Maza es la fundadora de Voces en Tinta, un proyecto que surgió como un espacio para encontrar libros que  eran tan fáciles de hallar. Además, pronto surgió como un lugar de convivencia, como un pequeño ghetto literario  homosexual.

Voces en Tinta es totalmente incluyente, hasta ahí acuden miembros del colectivo LGBT+ así como heterosexuales que quieren conocer más, quieren quitarse tabúes, romper con prejuicios.

Actualmente, está bajo la dirección de Nancy de la Maza y un equipo de jóvenes entusiastas. Y en sus redes, ahora unificadas como Somos Voces, podrás encontrar todas las propuestas que tienen.

Cómo escribir acerca de nuestras emociones

Mostrar una emoción es a veces un poco más fácil decirlo que hacerlo. ¿Por dónde empiezas? Si tienes problemas, puedes auxiliarte de los siguientes consejos:

Mostrar una emoción es a veces un poco más fácil decirlo que hacerlo. ¿Por dónde empiezas? Si tienes problemas, puedes auxiliarte de los siguientes consejos:

Identifica la emoción que estás tratando de mostrar. Según Paul Eckman (1972), existen seis emociones básicas que son universales para todos los seres humanos sin importar la cultura o el contexto social: miedo, asco, enfado, sorpresa, felicidad y tristeza. Sin embargo, este mismo autor hizo una revisión de su propuesta y realizó una ampliación en 1999 para añadir: vergüenza, la excitación, el desprecio, la vergüenza, el orgullo, la satisfacción y la diversión.

Luego de este primer acercamiento nos damos cuenta que esta propuesta limitante ya que, como bien sabemos, los seres humanos no somos tan simples de catalogar y etiquetar; las emociones pueden estar mezcladas e incluso, si se presentan al mismo tiempo, manifestar intensidad diferente. De cualquier forma, lo que debemos lograr en este paso es guiarnos con alguna herramienta para identificar lo más fielmente la remoción que experimentamos. Una recomendación sería utilizar la “rueda de las emociones” de Plutchik:

Escribe algunas palabras asociadas/rasgos comunes de esa emoción. La idea es desarrollar una lista de palabras relacionadas o descriptores de una emoción. Querrás aprovechar tu experiencia para entender cómo exactamente esa emoción te afecta. Para el miedo, eso podría significar sentir frío, aumento del ritmo cardíaco, palmas húmedas, picazón, sensación de sobresalto, hiperventilación, etc.

Algunos escritores creen que la mejor manera de expresar sus ideas en papel es comenzar con una representación oral. Puedes intentar dictar o narrar en un dispositivo de grabación o programa de software como Dragon para escuchar lo que está diciendo y luego proceder a escribir o hacer que el software lo haga por ti. Lo que produzca aún requerirá su edición y revisión, pero te ayudará a encontrar las palabras para relacionar con la emoción que has identificado.

Editar constantemente. Esto no es nada nuevo y se aplica a todos nuestros proceso de redacción, no necesariamente cuando se implican emociones. Los escritores revisan lo que han escrito todo el tiempo. Algunos se alejan de su trabajo y regresan después de un lapso de tiempo, para verlo con un enfoque nuevo. Otros lo entregan a una segunda parte que puede dar una revisión objetiva. Independientemente del método, rara vez se publica algo poco después de que se escribe.

Expresarse en forma escrita no es fácil. Incluso los más grandes escritores pasados y presentes tienen sus frustraciones. Aprender a comprender que la escritura es un proceso, que siempre cambia y se mueve, un ser vivo es de alguna manera, es entender que es la forma de comunicación que nos representa cuando no estamos allí para ser nosotros mismos. Encuentra las palabras correctas hasta que menos es más, se convierte en tu mantra.

No todos los gays son inclusivos: la Gordofobia

¿Quién ha dicho que dentro de la Comunidad LGBT+ todo es maravilloso y lleno de felicidad? Se equivocan, en muchas ocasiones la exclusión y discriminación ocurre desde dentro.

¿Quién ha dicho que dentro de la Comunidad LGBT+ todo es maravilloso y lleno de felicidad? Se equivocan, en muchas ocasiones la exclusión y discriminación ocurre desde dentro. En la mayoría de los casos es porque no se cumple con un estatus socioeconómico o con los estándares de belleza que muchos consideran deberían cumplir los homosexuales.

¿Y qué pasa cuando no cumples con esos elevados estándares? Ya lo señaló Rubén Serrano para Play Ground:

“Si no cumples con unos cánones normativos ni con unos estereotipos de delgadez, cuerpo de gimnasio y belleza sexualizada de anuncio, terminas quemado en la hoguera de la indiferencia”.

En mi caso, no viví directamente este tipo de discriminación, puesto que no soy de los que buscan el amor en aplicaciones o encuentro de ligue. No asisto mucho a bares, por lo que tampoco ahí. Aunque durante mi años de estudiante fue algo diferente, ahí fue donde tuve que aprender a defenderme. A ser valiente y aceptarme como soy.

De hecho, recuerdo que de joven (y me da pena aceptarlo) yo era el que hacía bullying. Pensaba que así me tendrían que respetar más… y pues qué creen. No se metían conmigo, ni con mis amigas, pero no por respeto sino porque nos tenían miedo. Y eso, ojo, también aparta.

Eso sí, la gordofobia es un fenómeno que afecta a hombres y mujeres por igual. “La obesidad se suele asociar a la falta de sexualidad, a la falta de control y al fracaso, generalizando con ello, aspectos negativos que olvidan lo bueno de los demás”, explica Mariana Villafuerte, psicoterapeuta, en entrevista para Reporte Indigo.

Agrega:

“En el caso de la comunidad homosexual, ellos tienen sus propias formas de reconocerse, incluyendo la que parte de la idea en la que el cuerpo es uno de los elementos centrales dentro de la construcción de la identidad”.

¿Quién dijo que para ser homosexual se debe ser exitoso, verse bien y tener buen estatus socioeconómico?  La heteronormatividad, el machismo introyectado, la misma sociedad. ¿Y por qué no acabar con esas ideas? No es fácil, pero se puede intentar. ¿O no?

Bueno, y no está de más que uno, que está pasado de peso, coma saludable, vaya al gimnasio o lleve una dieta adecuada, y no por los demás, sino por uno mismo, por salud. Aunque, si a ti te gusta como luces, qué más da lo que los demás  digan. Quiérete tal y como eres.

Expresiones de amor en la escritura

Ciertamente dentro de los sentimientos que llegamos a experimentar, aquellos de dolor y tristeza son los que muchas veces menos podemos expresar y más necesitan ser plasmados en líneas. Sin embargo, aquellos de amor, cariño, felicidad, también deberían ser escritos para ayudarnos a manifestarlos a nuestros seres queridos.

Recalco que al momento de ponerte frente a la hoja en blanco, no deberías ponerte como objetivo el obtener un texto “extraordinario” en cuanto a calidad literaria. Lo que debes proyectar es plasmar tus sentimientos experimentando con frases y palabras que reflejen aquello que llevas dentro. Te darás cuenta que en cierto punto, aquella frase que salió de la nada resulta contundente y convincente para ti mismo. Al releer tu texto entrarás en el proceso de reflexión que te permitirá entender mejor por lo que estás pasando.

Para que te animes a escribir sobre tu propia vida, te comparto un ejercicio de mi autoría. A mí me sirvió mucho para expresar mejor la felicidad que siento al estar junto a mi persona amada.

Contigo brota el sonido de los oídos

Autor: O. Elizalde

Se elevan gotas de ternura

De la tierra al cielo,

Suben bellas espumas

De dos chicos dulces y guerreros.

Porque cuando están juntos y hablan,

brota el sonido de los oídos

Y las bocas escuchan

Y aguardan como lindos nidos.

Dos muchachos juntan sus bocas

Ya sea en la calle o la plazuela

Se besan y el viento resopla

Mientras al mudo se revela

El nacimiento de un nuevo amor

De un amor que siempre será igual y diferente a los demás. Porque así como disfruto recorrer la calle de Copenhague a tu lado, aprecio las tardes desenfadas en tu casa. Al fin y al cabo los nidos se juntan porque siguen el llamado del corazón. Sí, veo con el alma y toco tu cuerpo con la mente, así todo es diferente a como me enseñaron que es el amor. Aquí no veo hombre o mujer, sino un intenso fulgor que me serena con la intensidad de sus brasas.

Cálidas, Cáusticas, Ávidas

Sinápticas, que encienden y apagan mi cerebro a voluntad.

Bien me enseñaste que

Amor es amor

Por eso te llamo

Hermoso cariño mío,

ven

Necesito más de tu fuego abrasador

 

 

Si da, mueres

A finales de la década de los 70, un huésped silencioso comenzó a destruir miles de vidas, principalmente de hombres que tenían sexo con otros hombres. A principios de los 80, ese virus adquirió nombre: Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

De pronto, ese virus comenzó a propagarse en todo el mundo.  En México, el virus llegó a principios de la década de los 80, y como en otros casos, atacó principalmente  a hombres homosexuales. “Es un castigo divino”, decían los conservadores.

Por mucho tiempo fue así. Hasta que hombres y mujeres valientes pusieron todo su esfuerzo para desmitificar el VIH/Sida y así enfrentar el estigma de ser portador.

En su momento, los portadores vivían poco tiempo. Actualmente, aquellos que siguen las instrucciones médicas, pueden tener una vida plena. Quizás no siempre estarán felices, pero al menos podrán respirar.

Muchos prefieren callar que son portadores. Otros más, los más consientes y valientes, salen del closet y se asumen como portadores. Y sí, puede ser difícil asumirlo; por ello, la escritura también puede ser una forma de terapia que permite liberar todo ese sentimiento, ya sea de culpa   o de odio.

Si aún no eres portado, cuídate. El VIH mata, discapacita, enloquece, paraliza. Y no se trata de decir ‘no tengas relaciones sexuales’. Ten las que quieras, pero siempre con condón. Práctica el sexo seguro. Hazlo por ti.

Si da, mueres

Ayer me dejé llevar,

nos dejamos llevar sin ningún temor.

Sin amor.

Hoy me hallo tendido en ese lugar,

un lugar blando y cómodo.

¡Qué cómodo!

Mi cara está empapada de lluvia.

Lágrimas de todos mis seres queridos

Mi madre no llora mi muerte,

ella llora que mi castigo llegó a su fin.

Mi cuerpo, mi cuerpo está todo picoteado,

todo mi cuerpo está analizado.

Fue analizado y picoteado por esos gusanos

que no comen carne contaminada,

que no bebe sangre infectada.

No, esos gusanos no ayudan,

exprimen y acaban con todo.

Acabaron con mi vida en lugar de salvarme.

Esos gusanos que dijeron que solo fue la enfermedad.

Pero no fue cierto.

Mi alma vaga,

divaga por todas las calles que recorrí y viví.

Ve rostros, tristeza, llanto.

Ve el rostro de mi madre marcado por la vida,

ve los ojos de mi padre, esos ojos que no cerraron

de noche ni de día, solo para darnos todo lo que pedíamos

y que yo desaproveché.

Se oye unas risas,

risas de personas que en vida me denigraron.

“No se acerquen a él, los contagiará”, decía.

¡Qué ignorantes!

Hoy descanso, sí.

Pero nadie sabe qué tanto sufrí.

Rechazo, insultos, golpes.

Quizás, así sí gane un lugar en el cielo

después de todo, ya pagué

lo que muchos describieron como una vida

de excesos y depravaciones.

De escribir para gritar y olvidar

Con dedicatoria aquellos que nos inspiran y motivan

Para muchos el “Papá, Mamá, soy gay” es difícil de pronunciar. Para otros, el proceso de dejar el clóset (o armario, como quieran llamarlo) fue fácil. Esto dependerá de varios factores, como el tipo de familia, creencias, contexto socio económico.

En mi caso fue distinto. Pese a que siempre mantuve una relación muy abierta con mi madre y hermana, con quienes vivo, nunca tuve el valor de decirles como tal “Soy gay”. No, fue hasta cuando viví un cuadro de depresión que por fin decidí decirles el por qué de ese padecimiento mental, el cual traté a tiempo.

Además del apoyo profesional, el escribir mi ayudó mucho. Escribir cualquier cosa, desde poemas, intentos de cuentos, notas, ensayos. Mi tesis, la cual se trataría sobre la discriminación a integrantes de la comunidad LGBT en la Ciudad de México. Esto, como una forma de catarsis y de apoyo.

A partir de ahí, descubrí que es cierto eso que dicen: escribir nos ayuda a expresar sentimientos (ya sea tristeza o dolor, felicidad o entusiasmo), también para quejarnos de algo o de alguien y realizar llamados de atención.  Nos permite crear una hermandad entre personas que se identifican con nuestros texto.

Escribir nos permite alzar la voz y creer en nosotros mismo.  A veces, hay quienes creen más en ti, que tú mismo.

En mi caso, mi compañero de proyecto (*guiño*) Oscar Elizalde, quien a cada rato me motiva para seguir escribiendo. “Espero con ansias tu siguiente entrada”, me dijo hace unos días.

Pero hay veces que te bloqueas. No sabes ni de qué escribir, pese a que te dan línea. Y cuando tienes el tema, no sabes cómo empezarlo. Para ello, lee. Camina. Reencuéntrate. Inspirarse está permitido.

Un libro que recuerdo con gusto es el de Calva y Brillante como la Luna, de Laura Athié. Es ahí donde ella, una sobreviviente del Lupus, cuenta sus miedos, sus pesares y cómo enfrentó su enfermedad a través de la escritura, y aún sigue escribiendo y vaya que lo hace muy bien. ¡Laura es toda inspiración!

Ante este cuadro, Oscar y yo, David (puedes encontrarme mis textos –periodísticos- como David S. Celin) diseñamos Expresiones LGBT+, un medio para que ustedes, miembros de la comunidad LGBTTTIQAH, se expresen. Para que encuentren en ella a personas que estén pasando por su misma situación y se apoyen.

Nuestro apoyo será a través de talleres en donde, a través de este proceso de escritura, lograremos que ustedes se encuentren consigo mismos y que expresen todo aquello que los detiene o lastima. Crearemos textos en donde el lector se sienta identificado y pueda también incorporarse a este proyecto.